Pico Cerler/Pico Sarllé (2407 m)desde l’Ampriu

Soberbio y desafiante, el Pico Cerler/Sarllé o, simplemente, el Pico se alza sobre Benasque de manera altiva, conformando un espectacular telón de fondo a la ya de por sí sobresaliente población.
Su efigie piramidal casi perfecta, su situación tan próxima a la localidad y la prominencia sobre la misma (2407 m en la cima vs 1140 m en el pueblo) otorgan a esta cumbre de origen volcánico una relevancia notable. Sí: el Pico Cerler está formado por rocas volcánicas de unos 390 millones de años de antigüedad, allá por el periodo Devónico.
Aunque en internet hay quien se atreve a denominarlo “el pequeño Cervino” (¡e incluso a quien le recuerda a la efigie del K2!) y, a pesar de su apariencia inexpugnable vista desde Benás, lo cierto es que es una montaña de acceso relativamente cómodo por su ruta normal.
Si bien el camino en sí quizá no posea una belleza destacable (transcurre en gran parte bajo telesillas o equipamiento de las pistas de esquí…), lo cierto es que la panorámica desde su cumbre es de primer orden.
Hoy nos acercamos a otro de los grandes miradores del Valle de Benasque, el Pico Cerler, partiendo desde el Aparcamiento de l’Ampríu y planteando una ruta de ascenso pasando por la Colladeta y un descenso más directo por senda. ¿Nos acompañas en la ruta?

¿Cómo llegar al inicio de la ruta?

Atravesamos la población de Benás/Benasque hacia el norte hasta toparnos con la rotonda de desvío a Cerler. Comienza allí el Puerto de l’Ampríu, que asciende durante casi 12 km hasta los 1912 metros de altitud, donde finaliza la carretera en un enorme aparcamiento de las pistas de esquí. Sin problemas, por tanto, para encontrar sitio para dejar nuestro vehículo.
La ruta comienza pasando los edificios de la estación, tras la zona infantil.

Dejamos nuestro coche en el aparcamiento.

Datos técnicos

Fecha: 22 de agosto de 2025
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento del Ampríu.
Tipo de ruta: en parte, circular.
Itinerario: aparcamiento de l’Ampriu – Colladeta – Pista del Sarrau – Pico Sarllé – Senda que desciende por la solana – aparcamiento de l’Ampríu.
Distancia: 6,80 km km.
Desnivel acumulado: 558 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1912 m (aparcamiento de l’Ampríu).
– Máxima: 2407 m (cumbre).
Duración sin paradas: 2 horas y 40 minutos.
Duración, por partes:
– 50 minutos hasta la Colladeta (5 minutos de descanso).
– 1 hora y 45 minutos a cima (45 minutos de descanso).
– 3 horas y 30 minutos hasta llegar de nuevo al aparcamiento.
Dificultad/recomendaciones:
– El ascenso hasta la Colladeta transcurre por una pista que asciende muy directa, con pendiente importante. A tomársela con calma.
– Una vez se llega a la parte superior del Pico Sarllé, los últimos 200-300 metros son transitando entre bloques graníticos. Precaución.
– Ruta sin sombras y sin agua. Evitar en días de mucho calor o, en todo caso, madrugar.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Recomendamos seguir, en todo momento, los consejos y recomendaciones de Montaña Segura.

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Escala MIDE de dificultad

Nuestra experiencia en la ruta al Pico Cerler/Sarllé

Tocaba, ya tocaba. La esbelta cumbre del Pico Cerler siempre nos había llamado la atención, y después de tanto tiempo era una absoluta necesidad encontrar algún día propicio para hollar su cumbre.
De este modo, en un agradable y no demasiado caluroso día estival, optamos por dirigirnos hasta el Aparcamiento del Ampríu, donde dejamos nuestro coche.
Nos calzamos las botas y comenzamos a caminar junto a los edificios de la estación de esquí, dejando a nuestra derecha una pequeña zona de recreo para niños. Asoma, tras ella, una clara pista que se dirige hacia el oeste y que remonta de manera directa las herbosas laderas. Por allí tendremos que comenzar nuestro ascenso.

Pasamos el parque infantil y nos dirigiremos a la derecha.
Por esa pista comenzaremos a ascender.

Así, enseguida abandonamos los cómodos primeros metros llanos para ir ganando altitud, por un camino amplio pero de pendiente muy dura, que transcurre unos metros a la izquierda del telesilla Batisielles.
Alternamos tramos de desnivel muy marcado con otros que dan una pequeña tregua, siempre con la vista puesta en el collado que tenemos justo enfrente, y hasta donde debemos llegar en primer lugar.

Empinada pendiente.

Realizando apenas dos o tres pequeñas lazadas, pues el camino asciende directo, vamos dejando cada vez más abajo los edificios de la estación. A nuestras espaldas observamos el amplio Collado de Basibé (2395 m) y, a su izquierda, las cumbres de Pasolobino (2783 m) y Castanesa (2858 m), de suaves formas.

La primera parte del camino es por pista, con potente desnivel.
Abajo van quedando los edificios de la estación de esquí.

Tras un importante y continuo esfuerzo, bajo un sol que comienza a calentar de lo lindo, alcanzamos la Colladeta (2,03 km; 52 minutos, 2256 metros de altitud). Merece la pena detenerse, aunque sea unos instantes, a contemplar las vistas que comenzamos a tener.
Echando un vistazo atrás asoman, a lo lejos, las cumbres más elevadas del Macizo de las Maladetas, destacando el Aneto (3404 m), el Rey de los Pirineos. Frente a nosotros, semi cubiertos por las nubes, el Macizo de Posets/Llardana y el Macizo de Eriste, con un buen puñado de cimas que superan los tres mil metros de altitud.

Últimos metros antes de llegar a la Colladeta.
Desde aquí ya divisamos al Rey Aneto.

Mientras recobramos el aliento observamos un par de caminos que divergen. El de la izquierda desciende suavemente; nosotros debemos tomar el de la derecha, que asciende cómodamente rumbo norte por el cordal, siempre por una excelente y amplia pista.

Nosotros hacia la derecha, en ascenso.
Este tramo resulta bastante panorámico.

Después de caminar unos pocos centenares de metros por este tramo más cómodo de pendiente suave (que se correspondería con la pista de esquí del Sarrau), arribamos a un reconocible lugar de la estación de esquí: el corazón (2,85km; 1 h 10 min; 2321 m). Foto (casi obligatoria) en este lugar con el Aneto al fondo, claro.

Posado obligatorio.

Finaliza en este punto la pista por la que caminábamos, pasando ahora a transitar por sendero de montaña. Nos fijamos en las indicaciones de las pistas de esquí, debiendo dirigirnos todavía hacia el norte (“La Solana/Muidors”).
Toca acometer ahora un agradable, aunque breve, descenso, ya con la cumbre del Pico Cerler frente a nosotros, casi al alcance de la mano.

Toca un pequeño descenso, abandonando la pista.
La cumbre del Pico Cerler está (casi) al alcance de la mano.

Completado este pequeño descenso superamos el único tramo arbolado de la ruta y, de nuevo, comenzamos a ganar altitud, esta vez por una senda de montaña más rocosa y alpina. A nuestras espaldas gana protagonismo la presencia del Pico Gallinero (2728 metros), el cual se nos plantea como opción para otra jornada de monte.

Nuevo ascenso, por terreno rocoso, esquivando los escasos pinos de la zona.
Tramo algo duro, pero sin dificultad.

Si bien este tramo no se hace demasiado largo, también asciende de manera potente, obligándonos a exprimirnos al máximo. Pronto llegamos a la amplia antecima (¿quién diría, contemplándolo desde la población de Benás, que la cima es tan amplia?), una vasta extensión de bloques rocosos en la que conviene caminar con precaución puesto que un paso en falso podría conllevar una dolorosa y peligrosa lesión.

Últimos metros hasta llegar a la cima.
Despacito y con buena letra.

Sin dificultad alguna, salvo la de decidir dónde apoyar seguros a cada paso, avanzamos los últimos metros hasta hollar la cumbre del Pico Sarllé/Pico Cerler (3,92 km; 1h 45 min; 2407 metros).
La cima, y sus magníficas vistas en 360º, para nosotros solos. Hacia el oeste Tucas de Ixeia, Posets/Llardana, Espadas… Girando hacia el norte reconocemos Perdiguero e intentamos poner nombre (sin éxito) a todos los tresmiles de dicha zona, que asoman intermitentemente tras las nubes. Más al norte el Macizo de las Maladetas, cuyas cumbres más notorias se han ocultado tras pequeñas boiras y ya no se mostrarán en todo el día. Delante de ellas, y más en primer plano, las suaves y alienígenas formas de la Sierra Negra, en que reconocemos Estiba Freda (2697 m) y Roques Trencades (2755 m). Hacia el este los antes mencionados Castanesa y Pasolobino, así como la Collada Basibé. Por último, y hacia el sur, el Collado de Sahún, la Sierra de Chía, el Macizo de Cotiella y el Turbón (2492 m), entre otros.

¡Cima! (nótese, abajo a la derecha, las poblaciones de Cerler y Benasque)
Vistazo hacia atrás, con el Gallinero y la Colladeta.
El Macizo de las Maladetas en toda su extensión.

El número de cumbres vistas desde aquí se antoja casi infinito. Es por ello que, ante la buena meteo y lo agradable del paisaje decidimos quedarnos en la cima, comiendo y bebiendo, un rato largo. Aprovechamos para saludar a otros montañeros que llegan a la cumbre (y que nos conocían del blog, ¡un saludo!) y, tras las fotos de cumbre de rigor (esta vez una buena colección), decidimos emprender el camino de regreso.
Inicialmente saltando de bloque en bloque, despacito y con buena letra, comenzamos a perder altitud hasta llegar al pequeño arbolado antes mencionado.
Es aquí donde, sin señalización (ni hitos de piedra, ni senda evidente…) debemos virar hacia la izquierda (este) por un tramo más abierto, claramente reconocible mientras se desciende desde la cumbre (ver foto).

Regresamos a este collado, donde debemos virar a la izquierda (no señalizado inicialmente).

Enseguida adivinamos alguna traza de senda, algo desdibujada, para pronto hallar el camino, cada vez más claro e indicado ya por mojones. Aunque el descenso es también bastante directo, la senda evita lugares complejos y carece de pasos complejos en todo momento.

Enseguida adivinamos trazas de sendero, que pronto se hacen más concretas y evidentes.

Siempre hacia el sureste, pasamos bajo el telesilla Ampriu para recorrer la zona de la solana, transitando por una agradable sendita que serpentea por los prados herbosos. Siguiéndola, sin pérdida, regresaremos de nuevo a la pista inicial por la que comenzábamos nuestros pasos unas tres horas antes.
Nos queda, únicamente, descender los últimos metros por la pista hasta regresar de nuevo a la base de la estación y el aparcamiento, donde damos por finalizada la ruta.

Tramos más cómodos y agradables.

En conclusión, el ascenso al Pico Sarllé podría resultar una de las excursiones más recomendables del valle, sin grandes dificultades (aunque supere potentes rampas) pero que nos acerca a un mirador fascinante. A repetir sin lugar a dudas.

Benás bajo las Tucas de Ixeia.

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