
El otoño viste al Pirineo aragonés con sus mejores galas. Lo conocemos ya en la magnífica Selva de Oza, el siempre misterioso Bosque del Betato o el celebérrimo Valle de Ordesa. Sin embargo, en el (a veces) olvidado Valle de Aísa existe una joya delicada y sutil en que se pueden contemplar, de manera soberbia, las siempre fascinantes tonalidades otoñales.
Se trata del Hayedo de Abi, una joya a descubrir en una ruta sencilla, para toda la familia, y que siempre sorprende por su belleza y serenidad.
Hoy nos vamos a caminar por el Valle de Aísa, realizando una ruta circular por el Hayedo de Abi. ¿Nos acompañas a conocerlo?
Índice de contenidos
¿Cómo llegar al inicio de la ruta?
Desde la población de Aísa, rumbo norte, tomamos la pista asfaltada que se dirige hacia el fondo del valle. A los 7 km, aproximadamente, encontramos un desvío a la derecha, bien señalizado, hacia la zona recreativa de Abi.
Descendemos unos metros por la pista hasta alcanzar un pequeño aparcamiento en el que caben unos 10-12 vehículos.
La ruta comienza cruzando un puente sobre el río, bien señalizada.

Datos técnicos
Fecha: 2 de noviembre de 2025
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento en la zona recreativa de Abi
Tipo de ruta: circular.
Itinerario: aparcamiento zona recreativa – Cueva de Abi.
Distancia: 4,16 km.
Desnivel acumulado: 211 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1365 m (aparcamiento).
– Máxima: 1552 m (collado antes de los Llanos de Abi).
Duración sin paradas: 2 horas.
Duración, por partes:
– 35 minutos hasta la Cueva de Abi (10 minutos de descanso).
– 1 hora hasta los Llanos de Abi.
– 2 horas y 20 minutos hasta el aparcamiento (incluye 10 minutos de descanso).
Dificultad/recomendaciones:
– Ruta sencilla, sin pasos complejos.
– Atención a la señalización en el bosque: debido a la hojarasca otoñal en algún punto hay que estar atentos para no perder el camino.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Recomendamos seguir, en todo momento, los consejos y recomendaciones de Montaña Segura.


Nuestra experiencia en la ruta circular al Hayedo de Abi
Aislado, recóndito y menos popular que otros, el Valle de Aísa es una pequeña pero gran joya. No sólo porque sirve de punto de partida para algunas cumbres míticas, como el Aspe, sino porque en su interior esconde algunas rutas de menor entidad, pero indudable belleza. Es el caso del Hayedo de Abi, el cual, por fin, vamos a conocer en su mejor época.
Dejamos el coche en el aparcamiento de la zona recreativa de Abi, nos abrigamos y comenzamos a caminar atravesando el puente de madera sobre el Río Estarrún.

Nos adentramos en el bosque, tapizado por una elegante alfombra de hojarasca, que evidencia que el otoño se encuentra en plena eclosión. Seguiremos, en todo momento, los paneles indicadores correspondientes al sendero S8 (Sendero de Abi), que conforma una interesante ruta circular. Optamos por realizarla en sentido horario; ascendiendo de manera más directa por el bosque para, posteriormente, descender por la pista forestal más cómodamente.

Nuestros primeros pasos llanean rumbo norte para, pronto, virar hacia la derecha y emprender el ascenso por el hayedo. Seguimos las indicaciones, progresando por una senda que se intuye entre las hojas. A pesar de que el propio camino no se distingue con demasiada claridad, los postes de madera nos indican la ruta de manera clara.


Entre hermosos ejemplares, de hojas teñidas de amarillo y ocre, ganamos altitud con comodidad. La humedad del ambiente torna dichas hojas, ya reposando en el suelo, ligeramente resbaladizas. El día, soleado pero fresco, invita a pasear por estos parajes tranquilos, cuyo silencio sólo se rompe por los aislados cantares de algún pájaro solitario.

Remontamos por pendientes suaves, a ritmo tranquilo, disfrutando del entorno y tomando decenas de fotografías, puesto que la paleta cromática resulta insuperable. Apenas un par de grandes lazadas (o tres) del camino son suficientes para acercarnos al enclave en que se encuentra la Cueva de Abi (1 km; 35 minutos; 1492 m de altitud).

Echamos un vistazo a la pequeña oquedad, antaño utilizada como refugio de fortuna, y seguimos la marcha, ahora ya en un ascenso apenas perceptible rumbo sureste.
Caminando con calma por una senda estrecha, y con precaución de no resbalar en la hojarasca húmeda, alcanzamos pronto uno de los lugares más destacados de la ruta: los Llanos de Abi (1,6 km; 55 minutos; 1552 metros de altitud).
Desde el collado que alcanzamos se puede contemplar, en su totalidad, esta verde pradera que surge, sorprendente, en medio del bosque y en la base de un pequeño circo de montañas amables. Lugar perfecto para descansar, tomar unas fotografías e incluso picar algo, que hasta aquí todo ha sido ascenso.



Cruzamos los llanos por su parte oeste, en un punto en el que las trazas del camino se hallan algo desdibujadas, aunque resulta evidente el camino a seguir. Saltamos un pequeño riachuelo (Barranco de Vistosla) para, enseguida, incorporarnos a la pista forestal que ya desciende hacia el suroeste, nuevamente señalizada mediante paneles verdes.
Se trata de otro tramo muy agradable de caminar, con vistas abiertas al monte multicolor en todas las direcciones. ¡Qué pintoresco resulta el otoño en estos rincones, menos conocidos, del Pirineo aragonés!



La pista por la que caminamos se topa, más adelante, con otra pista principal, que debemos tomar rumbo norte. Inicialmente despejada y con vistas a las calcáreas y majestuosas cumbres de la zona, pronto se vuelve a internar en el bosque para que el hayedo nos sorprenda, una última vez, con su tupido follaje otoñal.




Paso a paso, sin ninguna prisa pero con mil pausas para las fotos, vamos cerrando el círculo que conforma esta espectacular ruta, llegando de nuevo al aparcamiento tras algo más de dos horas de ruta, a ritmo tranquilo.
En conclusión, la ruta circular por el Hayedo de Abi supone una manera sencilla, cómoda y alejada de las grandes masas de disfrutar de los colores otoñales en el Pirineo aragonés.



