
El Valle de Benasque es un monumento a la montaña, un lugar en el que el Pirineo se nos muestra en su máxima expresión, con las cumbres más elevadas, los valles más verdes y los ríos más idílicos de cuantos podamos reconocer. Y, precisamente por todo ello, salpican su territorio un buen puñado de cumbres que, con altitud moderada, representan magníficos miradores.
Es el caso del Pico de Estós/Tuca del Dalliu, que con sus 2531 metros y una estratégica localización entre los valles de Estós y Lliterola ofrece vastas panorámicas en todas las direcciones, permitiendo contemplar al detalle casi todos los rincones de la zona.
El acceso a su cumbre, si bien requiere superar un notable desnivel, carece de pasos complejos y supone una manera relativamente accesible de hollar un inolvidable mirador.
Hoy ascendemos al Pico de Estós/Tuca del Dalliu. ¿Nos acompañas a conocerlo?
Índice de contenidos
¿Cómo llegar al inicio de la ruta?
Debemos conducir desde la población de Benás/Benasque por la A-139 en dirección a los Llanos del Hospital durante, aproximadamente, 9,5 km, hasta rebasar el desvío al Hotel Turpi y los Baños de Benasque.
Pasado dicho desvío se llega enseguida al Barranco de Lliterola, el cual se cruza por un puente (bien señalizado). Tanto unos metros antes como unos metros después de dicho puente hay un ensanchamiento en la carretera, a mano derecha, donde se pueden aparcar un par de decenas de vehículos.
La senda comienza, bien señalizada, internándose en ascenso por el valle, rumbo oeste, al otro lado de la carretera.

Datos técnicos
Fecha: 26 de julio de 2025
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento junto a la entrada al Valle de Lliterola.
Tipo de ruta: ida y vuelta.
Itinerario: aparcamiento – Cabaña del ubago de Lliterola – Collada del Dalliu – Pico de Estós/Tuca del Dalliu – Collada del Dalliu – Cabaña del ubago de Lliterola – aparcamiento.
Distancia: 10,72 km.
Desnivel acumulado: 1056 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1614 metros (aparcamiento).
– Máxima: 2531metros (cima).
Duración sin paradas: 4 horas y 20 minutos.
Duración, por partes:
– 1 hora y 20 minutos hasta la Cabaña del ubago de Lliterola (incluye 10 minutos de descanso).
– 2 horas y 35 minutos hasta la Collada del Dalliu (incluye 20 minutos de descanso + 5 minutos de descanso allí).
– 3 horas y 5 minutos hasta la cima (40 minutos de descanso).
– 5 horas y 35 minutos hasta regresar al coche.
Dificultad/recomendaciones:
– Camino marcado y evidente en todo el recorrido.
– Sombras únicamente en los primeros metros de camino, madrugar.
– Únicamente pendiente fuerte desde la Collada del Dalliu hasta la cima, siendo necesario apoyar mínimamente las manos en algún momento (fácil).
– Magnífico mirador de los valles que rodean Benás.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Recomendamos seguir, en todo momento, los consejos y recomendaciones de Montaña Segura.


Nuestra experiencia en el Pico de Estós/Tuca del Dalliu
Echábamos de menos las grandes cumbres pirenaicas, tras unas cuantas escapadas en las que predominaban los paseos y rutas sencillos con nuestro pequeño. Por ello, nos proponemos ascender a una cumbre de moderada altitud, pero enormes vistas: el Pico de Estós, conocido también como Tuca del Dalliu.
Dejamos el coche en un ensanchamiento de la carretera, junto al puente que cruza el Barranco de Lliterola. Avanzamos unos pocos metros por la carretera hasta toparnos con el cartel que marca el inicio de la ruta: “Cabaña de Lliterola, 1h y 30 minutos”.

Nos adentramos por un tramo boscoso, fresco a estas horas de la mañana, en un ascenso ligero mediante varias lazadas del camino. Comenzamos con la chaqueta puesta, pero enseguida entramos en calor ya que estos primeros metros de subida no dan tregua.
En apenas unos quince minutos salimos del bosque y alcanzamos una agradable zona de prados, en que el valle se abre y la pendiente se torna más amable.

Siempre caminando por la margen izquierda del río ganamos altitud suavemente, por un camino bien definido y señalizado por marcas de color verde. Este gira pronto rumbo norte para acometer otro tramo de duro ascenso, breve pero intenso. Nos detenemos por unos instantes a tomar aire y echar un vistazo hacia atrás, en que ya asoman las cumbres que envuelven al Valle de Cregüeña.

Remontamos un pequeño tramo entre rocas para alcanzar el Turonet de l’Amorriador, cuyo nombre hace referencia al terreno en el que los rebaños descansan (amorrar: sestear el ganado). Merece la pena detenerse brevemente aquí también, puesto hacia el noroeste asoman las cimas del Perdigueret (2808 m) y Perdiguero (3222 m), esta última punto más alto del Valle de Lliterola.


Nos toca ahora llanear tranquilamente entre verdes prados durante varios minutos hasta alcanzar el principal desvío de la jornada, bien señalizado por un poste de madera (2,61 km; 1 hora y 10 minutos; 2025 metros de altitud). Hacia la derecha (sendero S5) nos dirigiríamos al Ibón bllanco de Lliterola, en aproximadamente 2 horas y media de caminata. Nosotros, en cambio, viramos hacia la izquierda, siguiendo las indicaciones “Cabaña de Lliterola 10 min, Pico de Estós 2h 30 min».

Descendemos suavemente hasta cruzar el río por un puente de madera y virar ahora al sur, para en pocos minutos más llegar a la Cabaña del ubago de Lliterola (2,98 km; 1 h y 20 min, 2023 m). Envuelta en prados de hierbas altas (nos llegan hasta la cintura), se trata de una coqueta cabaña de uso ganadero enclavada en un hermoso rincón.
La dejamos a nuestra derecha y continuamos rumbo sur en suave descenso hasta cruzar el Barranco de les Fites del Perdiguero. Comienza, a partir de aquí un nuevo ascenso algo escalonado, pues alterna dos o tres tramos de pendiente exigente con otros tantos pequeños descansillos.



Siguiendo la senda siempre bien marcada vamos ganando altitud y, con ello, una hermosa perspectiva de la vertiente septentrional del Valle de Lliterola, en la destaca siempre la rocosa mole del Perdiguero.
Ha salido un día de sol radiante, y a pesar de la altitud el calor comienza a notarse. Ello se acrecienta con el esfuerzo preciso para remontar cada repecho, por lo que nos detenemos en un par de ocasiones a descansar unos minutos y beber bastante agua.


Por terrenos herbosos salpicados de incontables piedras, la senda se retuerce para buscar el paso más cómodo en el ascenso. A ritmo constante, ni muy fuerte ni muy tranquilo, seguimos ascendiendo hasta alcanzar la Collada del Dalliu (4,97 km; 2h y 35 min; 2366 m).
Las vistas aquí se tornan superlativas, puesto que ante nosotros se abre, en todo su esplendor, el valle de los infinitos verdes, el Valle de Estós. Coronándolo, y como inmenso telón de fondo, una miríada de tresmiles entre los que destaca la segunda cumbre pirenaica: Llardana/Posets (3375 m).



Nos detenemos por unos minutos a contemplar el paisaje, aunque no nos demoramos demasiado porque un fuerte viento hace disminuir drásticamente la sensación térmica y nos obliga a continuar la marcha más abrigados.
Desde la Collada del Dalliu nos queda remontar un buen trecho ya por terreno más áspero y rocoso, golpeados por las fuertes rachas de viento, hilando nuestros pasos por una senda más estrecha y algo incómoda.


La pendiente se endurece por momentos, obligándonos a ayudarnos mínimamente con las manos en un par de puntos, sin presentar dificultad alguna pero sí exigiendo un esfuerzo y precaución adicional. Así, en unos minutos alcanzamos un pequeño llano que antecede a la cumbre del Pico de Estós/Tuca del Dalliu (5,4 km; 3 horas y 5 minutos; 2541m).
Respiración agitada, no tanto por el último esfuerzo para hollar la cima sino más bien por lo impresionante del entorno. Hemos alcanzado un mirador de fascinantes dimensiones, uno de los mejores del valle, desde el cual divisamos un número casi infinito de cumbres. Algunas conocidas y holladas, como Estiba Freda, Roques Trencades, Llardana/Posets, Picalbo o Aragüells. Muchas reconocibles, pero todavía no ascendidas, como Perdiguero, Vallibierna, Culebres, o su majestad el Aneto. Gran cantidad de ellas para nosotros desconocidas, pero igualmente interesantes, majestuosas, deslumbrantes.




Nos sentamos junto al hito cimero, resguardados del viento, a comer mientras gozamos de las fastuosas panorámicas. Hemos ascendido unos mil metros para disfrutar de la montaña en su máxima esencia. Rodeados de verticales picos en todas las direcciones, parecemos estar en medio de una cordillera infinita. Tan solo hacia el sur, en que se intuyen las tierras llanas semiborradas por la calima, la abrupta orografía intenta dar una tregua.
– A la altura de otros grandiosos miradores, como Salvaguardia o Sacroux – pensamos para nuestros adentros.

Tras unos cuarenta minutos de reposo y disfrute decidimos emprender el camino de regreso. Prestamos especial atención en los primeros metros del descenso, puesto que la pendiente es abrupta. Una vez llegamos a la Collada del Dalliu, la pendiente suaviza y el camino se vuelve más cómodo, por lo que el resto de la ruta lo hacemos a ritmo alegre mientras gozamos de otra extraordinaria jornada en el monte.

Finalmente, tras algo más de cinco horas y media de excursión llegamos a la carretera, donde habíamos estacionado nuestro coche.
En conclusión, el ascenso al Pico de Estós/Tuca del Dalliu se encumbra, desde nuestro punto de vista, como uno de los más grandiosos miradores del Valle de Benasque, siendo una ruta carente de grandes dificultades salvo el potente desnivel. Muy recomendable.



