
Siempre nos gusta descubrir nuevos lugares, no es la primera vez que decimos esto por aquí. Pero el que te presentamos hoy nos ha sorprendido muy gratamente, no sólo por ser un excelente mirador de la localidad de Benasque/Benás y todo el valle, sino por ser una opción perfecta para una ruta de media jornada que parte desde la propia población.
Tranquila y alejada de las multitudes, probablemente porque su directo ascenso supone un notable esfuerzo, esta plleta (“majada”, en patués), proporciona unas panorámicas soberbias y bien merece que nos acerquemos a conocerla.
Hoy ascendemos a la Plleta d’Ixeia, partiendo desde la localidad de Benás. ¿Nos acompañas?
Índice de contenidos
¿Cómo llegar al inicio de la ruta?
Hoy nuestra ruta parte desde la propia población de Benasque/Benás, donde podemos dejar nuestro vehículo en cualquiera de los aparcamientos habilitados para ello.
Consideramos como inicio del camino el puente de origen medieval sobre el Río Ésera, junto al Paseo de los Tilos. La ruta comienza ascendiendo paralela al río, por su margen derecha.
*Nota: si se quiere hacer la ruta más breve pero más directa, se puede dejar el coche junto a la Central eléctrica de Ruda, y ahorrarse el tramo llano junto al río.

Datos técnicos
Fecha: 25 de abril de 2026
Inicio y fin de la ruta: puente sobre el Río Ésera, en Benasque.
Tipo de ruta: ida y vuelta.
Itinerario: puente sobre el Río Ésera – Central eléctrica de Ruda – Plleta d’Ixeia – Central eléctrica de Ruda – puente sobre el Río Ésera.
Distancia: 8,72 km.
Desnivel acumulado: 601 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1145 m (puente al inicio de la ruta).
– Máxima: 1682 m (Plleta d’Ixeia).
Duración sin paradas: 2 horas y 25 minutos (buen ritmo).
Duración, por partes:
– 18 minutos hasta la Fuent els pabellasos.
– 35 minutos hasta la Central eléctrica de Ruda.
– 1 hora y 30 minutos hasta la Plleta d’Ixeia (25 minutos de descanso).
– 2 horas y 50 minutos hasta el final de la ruta.
Dificultad/recomendaciones:
– En el Camino del Rigau hay un tramo junto al Río Ésera, estrecho, protegido con una sirga. Sin ser peligroso, precaución si está mojado.
– El ascenso desde la Central eléctrica de Ruda hasta la Plleta d’Ixeia es duro y constante. Desnivel potente, tomarlo con calma.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Recomendamos seguir, en todo momento, los consejos y recomendaciones de Montaña Segura.


Nuestra experiencia en la ruta a la Plleta d’Ixeia
Habíamos leído algo sobre esta ruta, por primera vez, hace poco. En un valle con tantísimos rincones populares como es el de Benasque, nos llamó la atención este precioso enclave con fantásticas vistas y que, a diferencia de otros, pasa relativamente desapercibido. Así que, aprovechando una ventana de buen tiempo en esta primavera lluviosa, nos disponemos a conocerla.
Optamos por realizar la ruta, caminando, desde la propia población de Benasque. Así, partimos desde el puente sobre el Río Ésera, caminando por la margen derecha de dicho río, en sentido contrario a su corriente.
Nos hallamos en el Camino de les Someres, un agradable paseo a orillas del río ideal para estirar las piernas en cualquier momento. Frente a nosotros se atisba, imponente, una pequeña montaña de cumbre suave, en la que se deja entrever un pequeño prado. Se trata, sin duda, de la Plleta d’Ixeia, nuestro destino de hoy.


Bajo un sol agradable y un ambiente primaveral que inunda todo el valle, caminamos a ritmo cómodo ascendiendo suavemente. La amplia pista inicial pronto se transforma en sendero, sin pérdida, siempre rodeado de verde vegetación.
Atravesamos el Barranco de les Someres y llegamos al primer punto de interés de la ruta: la Fuent els Pabellasos (1,38 km; 18 minutos; 1174 metros de altitud), una hermosa surgencia de aguas límpidas, que reflejan con claridad el paisaje circundante.


Unos metros más allá nos topamos con el Búnker de les Someres, donde un pequeño panel explicativo nos introduce en la historia de la “línea P”, cuyos detalles pudimos conocer ya en nuestra ruta por la Pista de Picauvé.

Seguimos caminando, siempre rumbo noreste y paralelos al río, por una agradable senda con pequeños subeybajas. En un determinado momento esta se torna angosta y transcurre pegada al río, en un tramo sin dificultad pero que, por si acaso, está asegurado por una sirga.

Tras él llegamos, enseguida, a la Central eléctrica de Ruda (2,59 km; 35 min; 1213 m). Justo antes de la misma existe un desvío hacia la izquierda, por un sendero estrecho en claro ascenso. Si bien no está señalizado, no tiene pérdida y resulta evidente.

Comenzamos a ascender para, enseguida, abandonar esta senda más principal y tomar un nuevo desvío hacia la izquierda (esta vez bien señalizado por un poste de madera). Superamos un minúsculo resalte rocoso para, más adelante, cruzar un pequeño torrente de agua y ya adentrarnos en el sendero que, mediante incontables lazadas, va a ganar altitud de manera rápida y constante el resto de la ruta.


Superamos las primeras rampas a ritmo tranquilo, a sabiendas de que tenemos por delante un potente desnivel y que, por otro lado, no tenemos prisa alguna. El sendero, estrecho y sin señalizar pero en todo momento muy claro, se interna bajo la vegetación, lo cual resulta agradable en días soleados.
Paso a paso vamos ganando altitud y viendo como el sotobosque de boj poco a poco se abre y deja paso progresivamente al pino negro. Del mismo modo, el sendero se torna menos angosto y las vistas ligeramente más abiertas.
A mitad de ascenso la pendiente parece dar tregua durante unos breves instantes pero, para nuestra sorpresa (y resignación), enseguida vuelve a empinarse y exigir todo nuestro esfuerzo. Piano piano…que cada vez queda menos.



Así, tras otro buen puñado de giros a izquierda y derecha, vemos como la pendiente suaviza definitivamente, el bosque se abre y alcanzamos el tan ansiado prado verdoso conocido como la Plleta d’Ixeia (4,32 km; 1 hora y 30 min; 1682 m).

Y… ¡qué grata sorpresa llegar hasta aquí! A pesar de que durante el ascenso el día se ha ido nublando, las vistas son fastuosas. Unos quinientos metros bajo nuestros pies se halla el fondo del valle, con una perspectiva increíble de Benasque/Benás. La serpenteante carretera que asciende a Cerler/Sarllé, con nevadas cumbres al fondo, entre las que destaca la piramidal cima del Pico Sarllé (2407 m).
Hacia el norte reconocemos a la Tuca de Salvaguardia (2738 m), mientras que hacia el oeste, casi tocándolas con las manos, se encuentran las siempre imponentes Tucas d’Ixeia. Tirando de zoom, hacia el fondo, la omnipresente Sierra de Chía, en la que la nieve languidece tras unos días de calor.





Comemos algo y nos tomamos algunas fotos con la excelente panorámica de fondo. Nos gustaría quedarnos aquí un buen rato más; sin embargo, las nubes oscuras que vienen desde la Sierra Negra, acompañadas de un par de sonoros relámpagos nos invitan a descender.
No obviamos dicho aviso, así que recogemos nuestras mochilas y emprendemos el descenso a ritmo alegre, sin prisa pero sin ninguna pausa. Cuando llegamos a la central eléctrica de Ruda comienza un goteo que cada vez se torna más intenso.
Así, el último tramo de la ruta acontece bajo un chubasco poco agradable. Por ello, a la altura de la entrada de Benás, cruzamos el puente sobre el Río Ésera para finalizar la ruta caminando por su hermosa Calle Mayor.
En conclusión, la excursión a la Plleta d’Ixeia, si bien es algo dura y supera un desnivel interesante, supone un mirador fabuloso del valle, con una perspectiva original y fascinante. ¡A repetir!



