
Popularizado recientemente en redes sociales por los retorcidos meandros del río Aragón-Subordán que le dan nombre (Agua tuerta, en aragonés “agua torcida” – sí, en singular, a pesar de que se haya popularizado más su versión en plural “Aguas tuertas”), el entorno de Agua tuerta, en el término municipal de Ansó, es uno de los enclaves más singulares, fascinantes y hermosos del Pirineo aragonés.
Si a ello le sumamos que la ruta de acceso carece de dificultad y que puede ser una excursión ideal para hacer en familia, no cabe duda de que también va a ser uno de los más populares y visitados.
Visita obligada, paisaje de postal, recuerdo imborrable. Hoy nos acercamos a la zona de Agua tuerta, en el Valle de Ansó, partiendo desde el aparcamiento de Guarrinza. ¿Nos acompañas?
Índice de contenidos
¿Cómo llegar al inicio de la ruta?
La excursión propuesta parte del aparcamiento de Guarrinza, al cual se llega tras recorrer unos pocos kilómetros de pista (en parte asfaltada y en parte sin asfaltar, apta para todo tipo de vehículos) desde la zona de la Selva de Oza, al norte de las poblaciones de Siresa y Echo.
El aparcamiento en sí es un ensanche de la pista, con capacidad para unos 15-20 vehículos. Aunque la pista continúa, a partir de este punto el acceso está restringido.
Datos técnicos
Fecha: 26 de junio de 2026
Inicio y fin de la ruta: aparcamiento de Guarrinza.
Tipo de ruta: ida y vuelta.
Itinerario: pista de Guarrinza – atajo por sendero GR11 – Refugio del Achar de Agua tuerta – Dolmen de Agua tuerta – Refugio del Achar de Agua tuerta – descenso por pista de Guarrinza.
Distancia: 7,60 km.
Desnivel acumulado: 326 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1360 m (aparcamiento).
– Máxima: 1616 m (junto al refugio).
Duración sin paradas: 2 horas y 35 minutos (ritmo tranquilo).
Duración, por partes:
– 55 minutos hasta el atajo por el sendero.
– 1 hora y 10 minutos hasta el refugio.
– 1 hora y 20 minutos hasta el dolmen (1 hora y 20 minutos de descanso)
– 3 horas y 50 minutos hasta el final de la ruta.
Dificultad/recomendaciones:
– Camino sin pérdida, que se puede realizar íntegramente por pista, en buenas condiciones y con desnivel cómodo en todo momento.
– Se puede tomar el atajo por sendero, siguiendo las indicaciones del GR11, para evitar una gran lazada que realiza la pista. En ese caso, se trata de sendero de montaña con desnivel más potente. En nuestro caso lo hicimos para subir, realizando el descenso íntegro por la pista.
– Camino con muy poca/nula sombra. Llevar agua abundante y protegerse bien del sol.
– Terreno ganadero, precaución y respeto con los animales que allí se encuentran.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Recomendamos seguir, en todo momento, los consejos y recomendaciones de Montaña Segura.


Nuestra experiencia en la ruta a Agua tuerta
Ya conocíamos este lugar, visitado en dos ocasiones previamente. Una de ellas, incluso, en un gélido día en que la nieve todavía hacía acto de presencia en las cercanías del dolmen. Pero no nos habíamos acercado por la zona desde hacía tiempo, y esta iba a ser la primera vez que lo hacíamos con nuestro pequeño. De este modo, aprovechando un soleado y caluroso día de comienzos de verano, nos disponemos a visitar el cada vez más célebre entorno de Agua Tuerta.
Dejamos nuestro coche en el aparcamiento, donde una decena de vehículos ya han hecho lo mismo antes que nosotros. La pista hasta aquí estaba en excelente estado, apta para cualquier vehículo.
Nos embadurnamos, literalmente, en crema de protección solar, cargamos nuestras mochilas con algo de comida y abundante agua y procedemos a dar nuestros primeros pasos.
La pista, ancha y cómoda, enseguida atraviesa un pequeño barranco (ahora prácticamente seco), que podemos superar por un puente metálico bien habilitado. Comenzamos ya el ascenso, que será continuo pero suave, aunque alterna algunos tramos de pendiente casi imperceptible con otros en los que esta se empina algo más.

Aunque ya nos encontramos a comienzos de verano, el verdor del valle es espectacular. Algunas vacas y caballos pastan tranquilamente sin ser conscientes del hermoso paisaje que les rodea y que, con su presencia, vuelven si cabe más idílico. Echamos un vistazo atrás y contemplamos algunas cumbres verticales que cierran, a lo lejos, el valle, entre las que destaca, por su verticalidad y carácter, el Mallo d’Acherito (2378 m).


Avanzamos a ritmo muy tranquilo, puesto que el pequeño tiene ganas de caminar y, evidentemente, lo hace a su ritmo y entreteniéndose en mil cosas. ¡Qué gozada verlo disfrutar con el aleteo de una mariposa, una vaca tumbada a orillas del camino o un palo a orillas del camino que utilizará para caminar durante unos pocos metros!
Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, vamos avanzando por la cómoda pista. En algún punto un rebaño de vacas, que descansan en el camino, conforma un pequeño pasillo por el que nos internamos con precaución.

La pista, que en todo momento llevaba dirección suroeste, realiza una pequeña lazada desde la que tenemos una bonita panorámica de todo el valle, con el Túmulo del Salto (siglo III a.C) en primer plano. Se trata del túmulo más grande de todo Aragón, con casi 15 metros de diámetro.


Tras otro giro de la pista llegamos al punto en el que podemos desviarnos por un sendero (2,68km; 55 minutos, 1544 metros de altitud), siguiendo las indicaciones blancas y rojas del GR11, que transcurre por este lugar. Dicho sendero asciende más directo, evitando una larga vuelta que realiza la pista para superar el desnivel con mayor facilidad. El sendero, ya el típico de cualquier excursión en montaña, no presenta mayor dificultad que el desnivel más acusado.


Dicho sendero finaliza en una pequeña verja metálica que evita el paso del ganado (dejar siempre cerrada, tal y como indica el cartel situado sobre ella), y unos metros más adelante se llega al pequeño Refugio del Achar de Agua tuerta (3,01 km; 1 hora 10 minutos; 1617 metros).

Alcanzamos un pequeño collado donde finaliza la pista y continúa la senda. Esta desciende por unos metros hasta llegar al fondo del enorme valle donde ya divisamos los curiosos meandros de Agua Tuerta. Aunque la senda principal, que se dirigiría al fondo del valle y, finalmente, al Ibón de Estanés, parte hacia la derecha (sur), nosotros debemos dirigirnos unas pocas decenas de metros hacia el norte, siguiendo una senda también bien marcada, llegando poco después al Dolmen de Agua Tuerta (3,26 km; 1 hora y 20 minutos; 1606 metros).
Conocido también como Caseta del duende, puesto que según las leyendas de la zona en él habitaban dichos seres fantásticos, se trata de un sencillo dolmen que data del siglo III a.C.
Este lugar, con bonitos prados verdes, la estampa del dolmen en primer plano y el inmenso valle después, es el sitio perfecto para sentarse a comer, beber y disfrutar del entorno. Nos lo tomamos con calma, y estamos un buen rato en la zona, tomando numerosas fotografías.
Nota: no subir al dolmen, por favor…


Tras haber reposado un rato disfrutando de la miríada de estímulos que nos ofrece este fantástico lugar, decidimos emprender el camino de regreso. No obstante, al llegar al refugio decidimos tomar un estrecho sendero que asciende unos metros hasta un pequeño promontorio, que conforma un privilegiado mirador sobre Agua Tuerta y el valle en su totalidad.


Tomamos unas cuantas fotos más y, ahora sí, iniciamos el descenso.
Para ello optamos por hacerlo íntegramente por pista, haciendo unas centenas de metros más pero evitando el tramo más pendiente del sendero que ataja la pista, y así poder caminar con el pequeño más tranquilamente.
A ritmo cómodo, bajo un sol de justicia pero en un hermoso día de montaña, llegamos de nuevo al coche y damos por finalizada la ruta.
En conclusión, una ruta sencilla y apta para toda la familia que nos muestra uno de los rincones más populares del Pirineo aragonés. ¡A disfrutarla!



