
El Valle de Tena es, para nosotros, un pequeño desconocido. Si bien es, posiblemente, el más turístico de todos los valles pirenaicos, siempre que nos acercamos por allí nos da la impresión de que todavía tenemos muchísimo por descubrir.
Uno de esos rincones que estaban pendientes en nuestra lista eran los ibones de Asnos y Sabocos, en el entorno de la estación de esquí de Panticosa. Territorio humanizado y modificado por dicha estación, sí, pero que sin embargo guarda algunos rincones de belleza suprema.
Hoy, por fin, nos acercamos a visitar los ibones de Asnos y Sabocos, partiendo desde la telecabina de Panticosa. Planteamos una ruta circular (en parte), que además se asoma el Cuello de Bozuelo para ganar buenas vistas del valle. ¿Te vienes a conocerlos?
Índice de contenidos
¿Cómo llegar al inicio de la ruta?
La ruta que proponemos parte desde la estación superior de la telecabina de Panticosa, a la cual se accede desde la propia población.
La telecabina está en funcionamiento, además de en temporada de esquí, los meses de julio y agosto. En 2026 abre, en concreto, del 4 de julio al 30 de agosto, en horario de 09:30 a 17:00 horas (último descenso a las 17:15h). El precio, por adulto, es de 26€ (23,4€ comprándolo con antelación por internet), mientras que el infantil es de 15,50€ (14€ compra por internet).
Venta de entradas y toda la información en este enlace

Datos técnicos
Fecha: 9 de julio de 2026
Inicio y fin de la ruta: estación superior de la telecabina de Panticosa.
Tipo de ruta: circular (parcialmente).
Itinerario: telecabina de Panticosa – Ibón de Asnos – Cuello del Bozuelo – Ibón de Asnos – Collado de Sabocos – Ibón de Sabocos – Collado de Sabocos – telecabina de Panticosa.
Distancia: 7,80 km.
Desnivel acumulado: 405 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1840 m (a unos minutos de la telecabina).
– Máxima: 2114 m (Cuello del Bozuelo).
Duración sin paradas: 3 horas y 20 minutos (ritmo tranquilo).
Duración, por partes:
– 40 minutos hasta el desvío principal a los ibones.
– 1 hora hasta el Ibón de Asnos.
– 1 hora y 15 minutos hasta el Cuello de Bozuelo.
– 1 hora y 35 minutos hasta el Ibón de Asnos (descanso 25 minutos).
– 2 horas y 35 minutos hasta el Collado de Sabocos.
– 2 horas y 55 minutos hasta el Ibón/Refugio de Sabocos (35 minutos de descanso).
– 4 horas y 20 minutos hasta regresar a la telecabina.
Dificultad/recomendaciones:
– Gran parte del camino se realiza por pista, en algún tramo con cierta pendiente, pero, en general, cómoda.
– Merece la pena acercarse, desde el Ibón de Asnos, al Cuello de Bozuelo (buena panorámica).
– Se puede ir de un ibón a otro por pista, regresando parcialmente por el camino recorrido (ver mapa), pero existe una senda (ojo, con cierta pendiente, ya senda de montaña…) que ataja entre ambos ibones.
– La telecabina de Panticosa funciona únicamente los meses de julio y agosto. Toda la información aquí.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Recomendamos seguir, en todo momento, los consejos y recomendaciones de Montaña Segura.


Nuestra experiencia en los ibones de Asnos y Sabocos
Tocaba, y tanto que tocaba. Llevábamos tiempo sin acercarnos al Valle de Tena y, aprovechando la telecabina que parte de la población de Panticosa nos animamos a plantear una ruta por la zona. Tampoco nada muy original, puesto que se trata de la más popular entre aquellos que ascienden con la telecabina, pero, sin duda, una ideal para realizar en familia puesto que reviste una dificultad, desnivel y distancia relativamente asequibles.
Tomamos la telecabina en la población de Panticosa y ascendemos, disfrutando de unas bellas panorámicas, hasta la cota 1900. Allí nos bajamos y comenzamos a caminar. Nos han entregado un pequeño folleto con varias propuestas de excursiones, bastante útil, y que nos sirve rápidamente para orientarnos. No obstante, el inicio de la ruta es más que evidente, puesto que la pista parte de un costado de la telecabina y a pocos metros divisamos ya el primero de los carteles que nos indican el camino a tomar.


Comenzamos a caminar por la cómoda pista que, sin embargo, enseguida gana pendiente y nos hace romper a sudar. A cambio, nos otorga ya unas magníficas panorámicas de al Sierra de la Partacua, en que destaca la sobrecogedora cara norte de Peña Telera (2764 m).

Ascendemos a paso tranquilo, disfrutando de las vistas, por la pista que gana altitud sin apenas descanso. Tras unos cuantos metros caminando rumbo este, la pista vira hacia la derecha (sur) y pronto llegamos a la principal bifurcación: hacia la izquierda el camino desciende en busca del Ibón de Sabocos; nosotros hacia la derecha, en ascenso, hacia el Ibón de Asnos.
En este punto la pendiente suaviza un poco, permitiéndonos caminar con algo más de ritmo y comodidad. A nuestra izquierda destacan las cautivadoras formas del Pico del Verde (2287 m), tras el cual se halla el Valle de la Ripera y el siempre formidable Rincón del Verde.


Se aproxima una cerrada curva a derechas, donde abandonamos la pista para continuar por una senda, poco marcada pero evidente, que remonta unos metros para atajar la pista y ahorrarnos tanto algo de tiempo como de esfuerzo.
Poco después, y tras descender unos metros nuevamente por pista, alcanzamos las orillas del Ibón de Asnos (2,49 km; 2062 metros; 1 hora). De mediano tamaño, aguas calmadas y enclave escondido, supone un buen lugar para tomar fotografías y descansar un poco.



Nosotros, sin embargo, decidimos rodearlo parcialmente rumbo suroeste, para remontar unas decenas de metros y alcanzar el Cuello de Bozuelo (3 km; 2112 m; 1 hora y 15 minutos). No nos quedamos en el collado en sí, sino que optamos por caminar unos pocos metros más para poder obtener una estupenda panorámica del valle, flanqueado por la siempre espectacular Sierra de la Partacua.
Regresamos sobre nuestros pasos para descender, a ritmo tranquilo, a orillas del Ibón de Asnos y detenernos unos veinticinco minutos para comer, beber y reposar.


Retomamos la marcha, volviendo a la pista durante unos minutos para, tras la primera gran curva cerrada a izquierdas, divisar una senda no señalizada pero bien pisada, que desciende a mano derecha para dirigirse, directa, en busca del Ibón de Sabocos. Se trata, esta sí, de una senda típica de montaña, más abrupta, pendiente e irregular. NOTA: como alternativa a esta senda, se puede regresar por la pista hasta el desvío al Ibón de Sabocos y realizar el camino íntegramente por pista (más largo).


Tras el descenso alcanzamos una pequeña planicie, que se corresponde con las inmediaciones del Collado de Sabocos (4,39 km; 1955 m; 2 horas y 35 minutos). La bajada no se detiene aquí, sino que continúa por una senda ahora más marcada, y que rumbo noreste nos dejará finalmente a orillas del Ibón de Sabocos y el refugio homónimo (4,88 km; 1901 metros; 2 horas y 55 minutos).
Será por el día soleado, por poder disfrutarlo en soledad, por ese sentimiento que se enciende al inicio de las vacaciones…pero el Ibón de Sabocos nos parece uno de los más bellos que hemos visto últimamente. Con una gran muralla rocosa cerrándolo por el sur, sobre la que se alzan farallones que superan los 2700 metros de altitud (Peña Sabocos 2755 m; Peña Forato 2710 m…), sus aguas de color azul ayudan a configurar un paisaje de postal.
Nos sentamos en sus orillas y, ahora sí, disfrutamos un buen rato de la paz del lugar. Tomamos fotos, muchas; pero también contemplamos el lugar intentando escudriñar todos y cada uno de sus detalles.



Con cierta pena (¡cuánto gustaría, en ocasiones, hacer eternos los momentos!) emprendemos el camino de regreso. Para ello regresamos por senda hasta el Collado de Sabocos y, desde allí, por la pista que, inicialmente, asciende hasta confluir con la que nos había llevado al Ibón de Asnos. Desde dicho punto, un descenso continuo y cómodo nos deposita, finalmente, en la telecabina que nos llevará de regreso a Panticosa.
Finaliza así una ruta cómoda, apta para casi toda la familia, que permite visitar dos ibones bellos e inolvidables.



