Ruta al Forau y Pllan d’Aiguallut, desde La Besurta

La ruta de hoy no necesita presentación. Se trata de una de las más populares (¿la que más?) de todo el Pirineo aragonés, quizá la más frecuentada, sin duda merecedora de tanta visita puesto que la belleza que desprende es más que notable.
Hablamos de la excursión al Forau d’Aiguallut, una espectacular sima en la que las aguas de diversos glaciares se introducen para aparecer, unos pocos kilómetros más allá, en territorio aranés, en el paraje conocido como Uelhs deth joeu. La ruta no sería completa llegando únicamente a dicho forau, sino que resulta imprescindible ampliarla ligeramente para llegar al Salto de Aiguallut (impecable foto con el Aneto al fondo) y el Pllan d’Aiguallut, unos hermosos llanos donde sentarse a reposar y disfrutar.
Hoy nos acercamos al Forau d’Aiguallut, un enclave archiconocido pero que no pierde un ápice de su magia y belleza. ¿Nos acompañas a visitarlo?

¿Cómo llegar al inicio de la ruta?

La excursión propuesta, apta para (casi) todos los públicos, parte desde el entorno de La Besurta, a 1920 metros de altitud. Para llegar allí se puede hacer caminando desde Llanos del Hospital (unos 3 km con menos de 200 metros de desnivel), en vehículo particular (siempre que no haya nieve/agua en la ruta, y fuera de la temporada estival, en que está prohibido el paso a vehículos) o bien en autobús (en temporada estival, toda la información aquí).
En nuestro caso, en esta ocasión realizamos la ruta en pleno verano, por lo que tomamos uno de los frecuentes autobuses entre el Vado del Hospital y La Besurta, comprando el billete en el propio autobús.

La Besurta: punto de comienzo de la ruta, donde nos deja el autobús.

Datos técnicos

Fecha: 23 de julio de 2026
Inicio y fin de la ruta: La Besurta.
Tipo de ruta: ida y vuelta.
Itinerario: La Besurta – Forau d’Aiguallut – Pllan d’Aiguallut – Forau d’Aiguallut – La Besurta.
Distancia: 5,70 km.
Desnivel acumulado: 209 metros, tanto de desnivel positivo como negativo.
Altitud:
– Mínima: 1905 m (La Besurta).
– Máxima: 2037 m (Pllan d’Aiguallut).
Duración sin paradas: 2 horas y 50 (ritmo muy tranquilo).
Duración, por partes:
– 25 minutos hasta el desvío Forau/Renclusa.
– 1 hora y 15 minutos hasta el Forau d’Aiguallut (15 minutos de descanso).
– 2 horas y 20 minutos hasta el Pllan d’Aiguallut (incluye 25 minutos de descanso antes de llegar). 35 minutos de descanso aquí.
– 4 horas y 5 minutos hasta volver al coche.
Dificultad/recomendaciones:
– Excursión muy conocida, popular y transitada. En época estival es habitual encontrar una gran cantidad de gente en el camino.
– Ruta sencilla, sin pasos de dificultad, pero que remonta un par de repechos algo exigentes.
– Imprescindible no quedarse en el Forau, hay que continuar caminando unos 15 minutos más para llegar a divisar la preciosa cascada y establecer, como destino de la ruta, el Pllan d’Aiguallut.
Track GPS: descargar aquí.
*NOTA: los tiempos, distancia y dificultades encontradas están basados en nuestra experiencia, teniendo en cuenta la climatología, nuestra forma física y experiencia en montaña. Hay que salir al monte siempre bien equipado, con el material y una preparación adecuados, y consultando previamente la previsión meteorológica. Recomendamos seguir, en todo momento, los consejos y recomendaciones de Montaña Segura.

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Mapa de la ruta
Escala MIDE de dificultad

Nuestra experiencia en la ruta al Forau d’Aiguallut

Otra vez por aquí. Otra más y van… ¡muchas! Conocemos ya la zona tanto en verano como en invierno (preciosa con raquetas), y siempre apetece volver por aquí. Sabemos que en temporada estival es una ruta muy transitada, lo cual no es lo que más nos agrada, pero por otro lado nos resistimos a no llevar al pequeño a que haga esta ruta ya, casi en su totalidad, caminando por sí mismo.
De este modo, tomamos el autobús en el Vado del Hospital que nos lleva, en unos quince minutos, a La Besurta. Nos encontramos a 1920 metros de altitud, en un día de sol radiante (y calor quizá excesivo), en un entorno fascinante.
Comenzamos a caminar, como en otras ocasiones, por el marcado sendero que toma rumbo sureste, cruzando enseguida un pequeño puente de madera sobre un torrente.

Aquí, en La Besurta, comenzamos a caminar.

El camino inicialmente llanea e incluso desciende suavemente, para pronto comenzar a ganar altitud superando un par de pequeños resaltes rocosos, en que la senda está labrada y permite superarlos sin dificultad.
Llevamos unos veinticinco minutos de ruta cuando llegamos al principal (y único) desvío de la ruta. Una señal amarilla, muy clara, nos indica el desvío al Refugio de la Renclusa (hacia la derecha) y al Forau d’Aiguallut (hacia la izquierda) (0,6 km; 25 minutos; 1941 metros de altitud).

Primeros pasos del día, con calma.
Único desvío de la jornada: nosotros hacia la izquierda.

Tomamos, pues, la senda que se dirige hacia la izquierda (sureste), por terreno despejado y con unas espléndidas vistas de las cumbres que cierran el valle por todas sus direcciones.
En pocos minutos comenzamos el principal ascenso de la excursión. La senda se torna empinada y comienza a ganar altitud mientras realiza un par de pequeñas lazadas. Si bien no es un tramo especialmente exigente, si que invita a sudar de lo lindo en un día tan caluroso.
Caminamos a ritmo muy tranquilo, el que nos permite el andar de un niño de poco más de dos años y medio, quien se entretiene casi con cada piedra, mariposa o planta. Disfrutamos, por tanto, también nosotros de todos los detalles que ofrece la siempre majestuosa naturaleza.

Tramo de ascenso

Superado el principal repecho alcanzamos una zona más cómoda, de bellos prados herbosos salpicados con bonitos ejemplares de pino negro. Aunque todavía el camino gana ligeramente altitud, lo hace de manera más suave, más acorde al bucólico paisaje que estamos atravesando.
Alcanzamos un promontorio rocoso desde el que ya contemplamos, detrás de una hermosa pradera, el Forau d’Aiguallut, sobre el que se yergue la elegante figura de la Tuca d’Aiguallut (2712 metros). Descendemos unos pocos metros y caminamos, a ritmo más alegre, por la amplia pradera, en un pasear más que agradable, hasta llegar a la barrera de madera desde la que contemplar el magnífico Forau d’Aiguallut (2,21 km; 1 hora y 15 min; 2020 metros).
Aunque ya lo conocemos, no deja de fascinarnos semejante joya geológica. Intentamos visualizar, internamente, el trayecto de las aguas bajo tierra para aparecer tan lejos de allí. Y cuesta, de verdad, hacerse a la idea.

Superado el repecho, se abren amplias panorámicas.
Siempre impresiona el inmenso forau.

Tomamos las fotos de rigor y continuamos la senda que rodea el Forau por su izquierda, remontando un pequeño repecho. En la parte superior del mismo nos detenemos durante unos cuantos minutos, puesto que un enorme rebaño de vacas desciende desde el Pllan d’Aiguallut y, sin duda, tienen preferencia de paso.

¡Pasen, pasen!

Una vez se tranquiliza el tráfico, caminamos los apenas cinco minutos que nos separan de la preciosa cascada (punto fotográfico obligado, con el Aneto y su exiguo glaciar de fondo). Nos detenemos, un poco antes de la misma, durante un buen rato a contemplar la panorámica y tomar un gran número de fotos.

¡Qué pasada de vistas!

Poco más allá, y buscando siempre la senda que se aleja un poquito más del precipicio (hay algunas trazas que transcurren junto a la caída…), llegamos al idílico paraje del Pllan d’Aiguallut (2,96 km; 2 horas y 20 min; 2037 metros).
Decenas de personas disfrutan de este soleado día en las amplias praderas surcadas por los retorcidos ríos, rodeadas de cumbres graníticas que se elevan hasta los 3404 metros de Su Majestad el Aneto. Afiladas aristas, glaciares menguantes (pero no por ello menos impresionantes), agua helada, el estruendoso grito de una marmota… naturaleza salvaje.
Merecido descanso a orillas de uno de los riachuelos, donde nos detenemos a tomar varias fotos y comer algo.

A la izda la Tuca d’Aiguallut; el más alto, sin duda, el Aneto.
Disfrutando, en familia, de las vistas

Llega el momento de despedirse de este paisaje de postal, por lo que emprendemos el camino de regreso deshaciendo los pasos de la ida. A ritmo algo más ligero que a la ida (con el peque en mochila de porteo), retornamos a La Besurta, donde damos por finalizada la excursión.
En conclusión, la ruta al Forau (y el Pllan) d’Aiguallut, si bien quizá sea una de las más transitadas de todo el Pirineo, es una excursión de indudable belleza y que se puede realizar en familia. ¡Imprescindible!

¡Hasta la próxima!

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